jueves, 19 de septiembre de 2019

DIVIDIDOS POR LA MITAD. LA SOMBRA Y LA PERSONA



En la entrada anterior explicamos como se ha ido formando el ego desde nuestros primeros años de vida. Hemos explicado como  ese proceso es el resultado de una demarcación ilusoria entre la mente y el cuerpo.

Cuando se traza una línea limítrofe entre lo que uno "es" y "no es", es también una línea de batalla en potencia ya que delimita los territorios de dos campos opuestos.

Al crear este nuevo límite entre la mente y el cuerpo, creamos un nuevo frente de batalla: los deseos de la carne se contraponen a las necesidades del alma, lo que es lo mismo que decir "el Espíritu quiere, pero la carne es débil". El hombre ha perdido contacto con la unidad de cuerpo y mente quedando en su lugar el pensamiento compulsivo por una parte y el cuerpo disociado por otra.

Este es el nivel de conciencia del ego. El hombre está identificado con una imagen mental de si mismo.

Ahora bien, dentro del ego hay un límite mas reducido entre lo que "uno es" y "no es", de manera que solo le damos cabida a ciertos aspectos del "yo" que son aceptados por nuestros padres, los sacerdotes, nuestra cultura, nuestra sociedad etc..

Aspectos que son considerados como buenas costumbres, buena educación o moralmente aceptados, serán los aspectos que formen parte de nuestro ahora reducido "yo" y esta imagen mas empobrecida es a lo que llamamos PERSONA (máscara). A todos aquellos aspectos rechazados, no aceptados y que hemos reprimido los ponemos del otro lado de la valla, pasando a las líneas enemigas y los llamamos SOMBRA.

Esta sombra va acumulándose desde nuestra niñez y cuanto más adecuado se es para el mundo, para la familia o para la sociedad, más sombra se tiene acumulada. Esta sombra te quita energía y te debilita cada vez más.




LA PROYECCIÓN DE LA SOMBRA


La proyección es el mecanismo que nos permite mantener una conexión con estos aspectos negados de nosotros mismos, sin necesidad de identificarnos con ellos. 

El ser humano utiliza la proyección para situar fuera de sí aquellos aspectos que siempre han formado parte de él pero que fueron obviados, con la finalidad de poder recuperarlos en el momento que esté dispuesto a hacerlo. 

Todo aquello que, por una razón u otra, creemos «no tener» o «no ser», debe volver a nosotros. 

Gracias a la proyección, podemos recuperarlo e integrarlo para volver a la unidad. 

En este proceso de proyectar, creemos ver fuera, es decir en otras personas, todos estos aspectos que forman parte de nosotros pero que ya no los conocemos porque los hemos olvidado.

Proyectamos fuera  tanto los contenidos  considerados "negativos", como los contenidos considerados  "positivos" que también  forman parte de nuestro inconsciente. Por ejemplo, puedo sentir que no poseo una cualidad que yo considero "positiva" y me gustaría tener, entonces creo verla, conocerla, en otra persona, aunque la palabra correcta es "reconocerla"

En realidad sale de mí, como en un proyector; es imposible ver algo fuera que no exista previamente en mí. 

Esto funcionará como una energía que me atraerá o me alejará de esa persona aparentemente y sin saber por qué, es decir de forma inconsciente. Mientras tanto, mi parte consciente en un intento de justificarla, intentará ponerle un nombre: amor, enamoramiento, tener feeling..... o incompatibilidad, odio, o falta de feeling, entre otras muchas expresiones. 

El hombre presenta una fuerte resistencia a aceptar su propia sombra...a admitir que los rasgos que proyecta son suyos......Porque la sombra se encuentra en las filas del enemigo.

"Prefiero ser un hombre completo, que un hombre bueno". C.G.Jung

COMO SABER LO QUE ESTAMOS PROYECTANDO


Todas aquellas cosas que quiero cambiar en el otro, todas aquellas cosas a las que les tenemos miedo, cualquier cosa que nos haga enfadar, todo aquello que nos neguemos a aceptar. 
Todos estos son aspectos que los justificamos y que no exploramos los temas subyacentes que verdaderamente nos atormentan.

Nuestras proyecciones pueden ser positivas que es lo que admiro y no me atrevo a ser o negativas que es lo que desprecio y no me atrevo a mostrar.

COMO DESMANTELAR LA PROYECCIÓN

1-Tomar consciencia que nos estamos proyectando es hacernos responsables y transformarnos en adultos emocionales.
2- Invertir el sentido de la proyección.

Algunos ejemplos de proyección:

            SÍNTOMA                                                                    SOMBRA


1.           EL MUNDO ME RECHAZA                             RECHAZO AL MUNDO
2.           MIS PADRES QUIEREN QUE ESTUDIE        QUIERO ESTUDIAR
3.           ME QUIEREN HACER DAÑO                         QUIERO AGREDIR                  
4.           ME RETRAIGO                                                 TE EMPUJARIA, TE HECHARIA             
5.           NO PUEDO                                                        NO QUIERO
6.           TENGO QUE, DEBO DE                                  DESEO, QUIERO

7.           ENVIDIA                                                           NO PUEDO SER COMO EL

     Con el paso de los años, hemos ido formando el espectro de la conciencia que, originada del ser y de la totalidad, se ha ido encogiendo, estrechando, haciéndose cada vez más restringida, y “los que no soy”, “lo que existe ahí afuera”, se ven como objetos extraños, ajenos y enemigos.

Pero todo esto no son más que "proyecciones", y todos ellos pueden ser redescubiertos como aspectos propios del ser y aunque a veces este descubrimiento sea doloroso, termina siendo jubiloso porque, tomar consciencia de que un objeto de ahí fuera, es en realidad un aspecto de nosotros mismos, convierte a los enemigos en amigos y las batallas en juegos.



EL GRAN PROBLEMA DE LA CONCIENCIA DUAL es pensar y creer que mis problemas están fuera y que mis soluciones están fuera. Creer que la solución a mi vida está en que el otro cambie, que lo que está afuera cambie y me olvido que eso que percibo y me molesta del otro o de lo que está ahí afuera y que quiero cambiar, tiene que ver conmigo (con aquello que en algún momento reprimí y que ahora se está expresando).
El cambio está en mí, no está afuera,  esto es desarrollar la conciencia de unidad.

SI ME MIRO AL ESPEJO Y ME VEO DESPEINADA… ¿A QUIEN PEINO? ¿A MI O LA IMAGEN DEL ESPEJO?
"Uno no alcanza la iluminación fantaseando figuras de luz, sino haciendo consciente su oscuridad". C.G.Jung

Cuando más integramos nuestra sombra, más fuerte somos, los niños tienen tanta energía porque no tienen sombra, pero a medida que van creciendo y se los va "educando" o adecuando, se les va creando sombra y van perdiendo energía. 

¿cómo saber lo que perdimos de niños?  veamos nuestra sombra ahí afuera y al integrarla recuperaremos aquello que hemos perdido.

El Ser es el que viene al mundo y se lo va transformando en ego. Para regresar a Dios, a la fuente, el ego debe morir para que reaparezca el Ser. Generalmente esto sucede con la muerte la física, aunque hay otro camino.....

En la próxima entrada, "El viaje del héroe primera parte", el mundo dual y la percepción. El comienzo del viaje de retorno al Ser, para recuperar todo aquello que creemos haber perdido perdido.



Fuentes:

La Conciencia sin Fronteras (Ken Wilber)
Encuentro con la Sombra (C. Zweig y J. Abrams)
Aspectos fundamentales del desarrollo I (Enric Corbera Institute®)
Hacia la Conciencia de Unidad (María Martha de Benito)












miércoles, 4 de septiembre de 2019

LA FORMACIÓN DEL EGO, LA PERSONA Y LA SOMBRA



FORMACIÓN DEL EGO


En la entrada anterior dijimos que cuando respondemos a la pregunta ¿quien soy? trazamos una línea o límite mental, y todo lo que queda dentro de ese límite se percibe como "yo mismo" y todo lo que está por fuera del límite queda excluido. Uno llega a percibir "soy esto y no aquello" mediante el procedimiento de trazar una línea limítrofe, para después reconocer su identidad con "esto" y no con "aquello".

La primera línea que trazamos es la de la piel, todo lo que está dentro de la piel soy yo, mientras que todo lo que está fuera no. Pero hay otro límite mucho más significativo que muchos individuos trazan, entre lo que uno "es" y "no es", y es en el interior mismo de su organismo (mente y cuerpo), lo que hace que el individuo se identifique con una sola faceta de su organismo, con una imagen mental de si mismo el Ego. (Wilber,1984).

Biológicamente no hay explicación o fundamento para esta disociación entre la mente y el cuerpo, la psique y el soma, o el ego y la carne. Es una epidemia psicológica.

Por una parte, y durante toda la vida, el cuerpo es fuente de placeres, por medio de los sentidos podemos apreciar los mas bellos atardeceres, degustar las delicias de una buena cocina, o sentir el éxtasis del amor erótico. Pero por otra parte el cuerpo también es fuente de dolor o enfermedad.




Para un niño de dos o tres años. el cuerpo es la única fuente de placer pero también es la primera fuente de dolor y de conflicto con los padres. Además el cuerpo fabrica continuamente desechos, que por razones que el niño no entiende en absoluto, son una fuente de alarma y ansiedad para los padres, ejemplo: mojar la cama, los movimientos del vientre, sonarse la nariz, etc todo es motivo de alarma y todo se relaciona con el cuerpo.

Finalmente en la madurez el individuo ya se ha despedido del cuerpo, quedando afuera del límite entre lo que es y no es. Se traza la frontera entre la mente y el cuerpo de tal forma que el individuo llega a tener la sensación de vivir dentro de la cabeza.

Siente que es un yo, un ego y que por debajo de él cuelga su cuerpo.




LA PERSONA Y LA SOMBRA


A los dos o tres años de edad toda nuestra psique irradia energía. Un niño corriendo es una esfera de energía. 

Un buen día escuchamos a nuestros padres decir cosas como: ¿puedes estarte quieto de una vez? o ¡deja de fastidiar a tu hermano!. Ese día descubrimos que ciertos aspectos de nuestra personalidad le molestan a nuestros padres y entonces para seguir siendo "merecedores"  de su amor, comenzamos a reprimir, y escindir estos aspectos que les desagradan. Imagínate que es como si los guardáramos dentro de una bolsa  (inconsciente). 

Ahora hemos reducido mas el límite entre lo que "es" y "no es" de manera que solo le damos cabida a ciertas partes del "yo". Esta imagen mas reducida es a lo que llamamos PERSONA (máscara) y a los aspectos no aceptados (los que fueron a la bolsa es decir el inconsciente) lo llamamos SOMBRA.

Para cuando llegamos a la edad escolar esta bolsa  ya es bastante grande y entonces llegan los maestros que te dicen cosas como: "los niños buenos no se enfadan", "no gritan", "se callan", "no lloran"...de modo que mandamos a la bolsa es decir, pasan a la sombra, nuestra ira, nuestra necesidad de expresión, tristeza y etc, etc, etc...

En la adolescencia nuestro lastre sigue creciendo porque ahora no son solamente los adultos quienes nos oprimen, sino que también son nuestros mismos compañeros los que lo hacen, porque hay que encajar en un tipo o clase de imagen social o moda.

La adolescencia representa para el individuo la culminación de la formación del ego. 

Al llegar a los veinte años ya no queda nada de esa Esfera de energía que éramos de niños, apenas nos queda una rebanada,  pues el resto de la energía está en la bolsa, es decir en nuestra sombra.

La sombra personal se desarrolla en todos nosotros de manera natural. Cuando nos identificamos con determinados rasgos ideales de nuestra personalidad como la buena educación, las buenas costumbres, la bondad, por ejemplo y vamos desterrando aquellas cualidades que no se adecuan a nuestra imagen ideal, como el egoísmo, las groserías, la ira, etc. 

Son muchas las fuerzas que ayudan a la formación de nuestra sombra y determinan lo que está permitido o no. Los padres, los parientes, los maestros, los amigos, los sacerdotes.

Cada cultura, cada familia, demarca de manera diferente lo que corresponde a la persona y lo que corresponde a la sombra. Algunas permiten la expresión de la ira y la agresividad mientras que la mayoría no, otras consienten la ambición por el dinero, la expresión artística o el desarrollo intelectual, mientras que otras en cambio a penas si lo toleran. 

En todo caso, todos los sentimientos y capacidades rechazados por el ego y desterrados a la sombra, alimentan el poder del lado oscuro de la naturaleza humana. 

No todos ellos son rasgos negativos, pues este misterioso tesoro (llamado el oro de la sombra) también alberga aptitudes y talentos que no hemos llegado a desarrollar, porque  no eran bien vistos por nuestros padres o nuestra sociedad.

Según la analista Jungiana Liliane Frey-Rohn, "la sombra permanece conectada con las profundidades olvidadas del alma, con la vida y la vitalidad, ahí puede establecerse contacto con lo superior, lo creativo y lo universalmente humano".

¿Cómo recuperamos esa energía que teníamos de niños y que ahora está en nuestra sombra?....

La respuesta, en la próxima entrada que profundizaremos más al respecto!!!!.

Fuentes:

La conciencia sin Fronteras (Ken Wilber).
Encuentro con la Sombra (C. Zweig y J. Abrams)


jueves, 22 de agosto de 2019

EL DESARROLLO DE LA CONCIENCIA Y FORMACIÓN DEL EGO



La Consciencia de unidad, es comprender que la identidad se expande más allá de los estrechos confines de la mente y el cuerpo, abarcando la totalidad del cosmos. 

Es una identidad con él Todo, no hay divisiones, ni fronteras, solo hay un Observador. 

Esta modalidad de percepción, esta Unidad de la consciencia, constituye la naturaleza y condición de todos los seres. 

Venimos al mundo procedentes de esta Unidad a vivir una experiencia, para luego retornar de donde hemos venido.

NACIMIENTO Y CREACIÓN DEL EGO


En la fase intrauterina, es decir cuando estamos dentro del útero, no hay conciencia de individuo, simplemente somos parte de un sistema mayor. 

Esta fase, está caracterizada por la unidad inconsciente original, previa a la aparición de la dualidad, a la división de la consciencia en conciente e inconsciente.

Todos los humanos nacemos en este estado, fundidos en una unidad con el entorno a partir de la cual  iniciamos nuestro proceso de crecimiento y desarrollo.  

Este estado de identidad que se prolonga hasta aproximadamente los nueve meses siguientes al nacimiento, está caracterizado por la conexión con un entorno de seguridad, realización y una sensación de omnipotencia. Es el Paraíso, el Edén.

La pérdida de este «Edén» es una de las razones esgrimidas por Jung para explicar ciertas sensaciones de anhelo o desasosiego que puede experimentar una persona adulta en ciertos momentos de su vida; una añoranza de este estado de “despreocupación” en el que todas nuestras necesidades estaban cubiertas sin necesidad de hacer nada. (Enric Corbera Institute, 2018).


INFANCIA Y NIÑEZ


Luego del primer año de vida, el niño comienza a desarrollar el concepto del si mismo corporal, empieza a reconocerse como un individuo, como un sujeto separado de su cuidador.

El niño va dejando de a poco su estado inconsciente, para dar lugar a la conciencia que paso a paso va poniéndose al mando de su estado psíquico.

Hasta los cuatro años de edad, el cerebro de los niños operan en frecuencias de ondas delta, una tipología de ondas que están asociadas con etapas de sueño profundo. 

Las ondas Delta nos indican que sus ondas cerebrales están funcionando a un nivel inconsciente y es por ello, que a esta edad, asumen e integran la información que reciben del entorno de una manera prácticamente hipnótica y sin filtros. Todo lo que perciben con sus sentidos, queda guardado en lo mas profundo de su psique. 

Esta es la razón por la cual los aprendizajes adquiridos en esta etapa son muy difíciles de desafiar y modificar. Representan su «verdad» a un nivel muy profundo.
   
Imaginémonos todos los mandatos que recibimos a esta edad, todas las veces que nos dijeron no hables, no te muevas, no toques, no puedes hacer esto o aquello, y las limitaciones o creencias que nos transmitieron, con respecto a la alimentación, al dinero, al trabajo, la pareja, etc.....Cuando nuestra madre nos decía algo referente a nuestro padre como por ejemplo, "tu padre no está nunca",  o "tu padre es un vago", o "siempre está con mujeres" etc.....o escuchar a nuestro padre decirle a nuestra madre cosas como "lo único que haces es reclamar",o "tu no sirves", o escucharlo criticarla por sus quehaceres etc..... o en la escuela, todo lo que deberíamos o no hacer, como comportarnos o no..... todo esto y mucho mas ha quedado grabado a fuego en nuestra psique, que luego en nuestra edad adulta se manifiesta como: atraer hombres infieles, o vagos o que no estén nunca presentes, o no querer formar pareja porque todos los hombres/mujeres son..... (añade lo que tu quieras o has recibido)...., o en nuestro comportamiento por ejemplo querer decir algo en una reunión y quedarse callado por no querer molestar, o problemas de dinero porque en casa siempre decían "el dinero nunca alcanza" y un largo etc, etc,etc....

Ahora imaginemos que sucedería si en lugar de darles este tipo de mensajes a nuestros hijos les diéramos los mensajes que a nosotros nos hubiera gustado recibir y escuchar?. 




Esta etapa del desarrollo está representada por la conciencia matriarcal, caracterizada por un mundo definido por los instintos, los sentimientos y la sensaciones, en el que no hay límites alrededor del «yo». 

El ego poco a poco va emergiendo y comienza a dar forma al arquetipo de la madre. Concretamente, da forma al aspecto positivo de este arquetipo. La madre en esta fase representa la nutrición, la contención y la protección. Es importante destacar que el papel de la madre no tiene por qué corresponder a la madre biológica, sino a aquella persona que esté al cuidado del niño. 
  • Arquetipo:  Los arquetipos son los motivadores de la conducta, de los sentimientos y los pensamientos humanos. El arquetipo señala la existencia de determinadas imágenes en la psique que son omnipresentes y que están diseminadas universalmente. Todas estas imágenes conforman el inconsciente colectivo. Es necesario para poder desarrollar nuestra identidad. Es el parámetro con el que nos comparamos o con lo que nos identificamos. Algunos de los arquetipos más conocidos son el ego, la persona, la sombra, el Animus, el Anima, el padre y la madre.  

Con el fin de consumar la creación de un ego consistente que permita al niño diferenciarse de la madre y crear una personalidad propia, en esta etapa entra en conflicto con la madre y comienza a percibirla como la «madre terrible», que tiene que ver con sus aspectos negativos, como por ejemplo la incapacidad para poder evadirse de ella y la generación del miedo. 

Esta fase es un proceso para proseguir con su crecimiento y adentrarse en el estadio patriarcal del desarrollo de la conciencia, donde tendrá especial relevancia el arquetipo «padre». El arquetipo del padre representa para Jung una figura de autoridad que ofrece una guía sobre cómo vivir la vida basándose en su ejemplo.

Suele producirse entre los tres y los cinco años de edad, dependiendo del ritmo de maduración del niño. 
Este proceso es el que acabará de «llevar al mundo» al niño, desprendiéndose de la exclusividad de la relación con la madre. 

Durante esta fase, el ego representa la totalidad de la personalidad y la conciencia permanece activa de forma continua. Esto significa el nacimiento psicológico del individuo. 

En este proceso de desarrollo, paulatinamente vamos limitando nuestro mundo y nos vamos apartando de nuestra verdadera naturaleza. Nos vamos apartando de la Unidad para empezar a  establecer fronteras.

La primer frontera la establecemos en nuestra psique, conciente e inconsciente.

Cuando respondemos a la pregunta ¿Quién soy?, trazamos una línea o límite mental y todo lo que queda dentro de ese límite, se percibe como "yo mismo" y todo lo que está por fuera del límite, queda excluido. Uno llega a percibir "soy esto y no aquello" mediante el procedimiento de trazar una línea limítrofe, para después reconocer su identidad con "esto" y no con "aquello".

La primera línea que trazamos es la de la piel, todo lo que está dentro de la piel soy yo, mientras que todo lo que está fuera no. Pero hay otro límite más significativo que muchos individuos trazan, entre lo que "uno es" y "no es", y es en el interior mismo de su organismo (mente y cuerpo). La mayoría de los individuos no siente que "es" un cuerpo, sino, que tiene un cuerpo. 
Por lo tanto, el individuo se identifica más íntimamente, con una sola faceta de la totalidad del organismo, se identifica con una imagen mental de sí mismo, el EGO. (Wilber, 1984).

En la próxima entrada continuaremos con la formación del ego, la persona y la creación de la sombra.


Fuentes:

Aspectos Fundamentales del Desarrollo I (Enric Corbera Institute®).
La conciencia sin fronteras (Ken Wilber) 

miércoles, 24 de julio de 2019

EL ORIGEN PARTE II



Todos estamos viviendo el mismo viaje, no hay un antes ni un después, solo hay un eterno ahora.
En este eterno ahora hay infinitas realidades, vidas, tiempos y espacios; consciencia y niveles de conciencia.
Los grandes maestros conocidos en nuestra realidad, en nuestra historia, nunca se han ido.
Ellos están aquí presentes en esta vasta consciencia, tal vez en esta misma realidad, tal vez con otro nombre, con otro cuerpo, con otra experiencia de vida.
¿Quien dice que hoy es el futuro del ayer?
o ¿Qué el ayer es el pasado? o ¿qué mañana es el futuro?
Todo sucedió en un instante, con una pregunta del tipo ¿Cómo sería ser no ser....? y el tiempo se abrió y se cerró en respuesta, el Alfa y el Omega, el principio y el fin.
En esta apertura temporal, en este instante todo sucedió al unísono. El universo se mostró en todas sus posibilidades, vidas y existencias, todo circular, todo eterno, todo ahora.
y en esta infinitud ¿Quién es el Maestro y quién es el alumno?
Los que vinieron antes también están ahora y lo estarán también mañana.
La separación es una ilusión, el gran juego del ego.
Hemos estado siempre unidos, nutriéndonos en la misma consciencia, formando parte del todo, sin tiempo, sin espacio, en la eternidad del Ser.

¡Que el hombre no separe lo que Dios ha Unido! Amén.

EL DESPERTAR DE LA CONSCIENCIA

En el post anterior dije que son cuatro los principales estados de aprendizaje por los que tendremos que pasar en nuestro camino de regreso a Dios. Todo el mundo pasará por los cuatro, y todos los que progresen en estos niveles, en ocasiones retrocederán y avanzarán inesperadamente entre ellos.

El primer estado es el estado de todo el universo, este estado es el dualismo o conciencia dual.

Para los que creen en Dios les puede parecer que hay dos mundos, el mundo de Dios y el mundo del hombre. En el mundo del hombre crees que  hay un sujeto -tú- y un objeto, a saber, todo lo demás. Esta actitud ha quedado bien expresada en el modelo de la física newtoniana. Se cree que los objetos que constituyen nuestro mundo existen separados de nosotros.

La actitud hacia Dios que acompaña en esta etapa de aprendizaje es que Él está en alguna parte fuera de ti aparentemente separados el uno del otro. 
Dios, Quien en verdad es real, parece distante e ilusorio. 
El mundo, que en verdad es ilusorio, parece inmediato y real. Tu mente que aparentemente se ha dividido, se separó de su casa como el Hijo Pródigo y ha asignado inconscientemente a Dios las mismas cualidades que ella posee.

Cabe destacar que la mayor parte de esto es inconsciente, lo que significa que parece existir allí fuera en el mundo, en lugar de existir en nuestra propia mente dividida. 

Por eso Dios es considerado al mismo tiempo como un Dios compasivo e iracundo. Es al mismo tiempo amoroso y un asesino, dependiendo aparentemente de Su estado de ánimo. 
Ésta puede ser una buena descripción del conflicto de la mente dualista, pero difícilmente sea una descripción de Dios. Es casi innecesario añadir que todo esto conduce a una serie de paradojas incontrolables, incluyendo la extraña noción de que Dios ordena a determinada gente que mate a otros con el propósito de adquirir ciertas tierras y posesiones, o para revelar a todos cierta versión de la justicia o de la verdadera religión. La absurda tragedia de la dualidad es considerada normal por todas las sociedades modernas, que están locas de atar. (Renard, 2003).

La siguiente actitud de aprendizaje por la que pasaremos durante nuestro regreso a Dios, suele ser denominada semidualismo. en esta etapa la mente empieza a aceptar ciertas ideas verdaderas.

Una de las ideas que la mente aceptaría en esta etapa es el concepto de que Dios es Amor. En esta etapa aparecen cuestionamientos del tipo si Dios es Amor, ¿puede también odiar? Si Dios es verdaderamente Amor perfecto, ¿puede cometer errores? Si Dios es creador, ¿podría mostrarse vengativo con aquello que Él mismo ha creado? 

Cuando se ve con claridad que la respuestas a estas preguntas es por supuesto que no, queda abierta una puerta que había estado cerrada durante mucho tiempo. Tu mente comienza a perder parte de su oculto pero terrible miedo a Dios. Ahora Dios resulta menos amenazador.

Sigues pensando que eres un cuerpo, y tanto Dios como el mundo siguen pareciendo que están fuera de ti, pero ahora sientes que Dios no es la causa de tu situación. Empiezas a darte cuenta que el que siempre ha estado presente en las situaciones difíciles has sido tú, pues el Perfecto Amor sólo puede ser responsable de lo bueno. De modo que todo lo demás debe venir de alguna otra parte.

El tercer paso de aprendizaje es el no dualismo, tanto si estamos hablando de una actitud de aprendizaje como de una visión espiritual, siempre nos estamos refiriendo a un estado de la mente: una actitud interior, y no algo que se vea en el mundo, con los ojos del cuerpo. 

Hay un viejo acertijo que pregunta: Si un árbol se cae en medio del bosque y no hay nadie allí para oírlo, ¿sigue haciendo ruido?.
El árbol emite ondas sonoras. Las ondas sonoras, como las ondas de radio -y en realidad las ondas energéticas de todo tipo-, necesitan ser captadas por un receptor. Hay muchas ondas de radio que inundan esta habitación en este momento, pero no hay sonido porque no hay un receptor sintonizado con ellas. 
El oído humano y el animal son receptores. Si un árbol cae en medio del bosque, y no hay nadie allí para oírlo, no hace ningún ruido. El sonido no es sonido hasta que lo oyes, del mismo modo que la onda energética no parece materia hasta que la ves o la tocas. 

Para que cualquier cosa pueda interactuar necesitamos la dualidad. Sin dualidad, no hay nada con lo que interactuar. No puede haber nada en el espejo sin una imagen delante del espejo, asociada a un observador que lo percibe. Sin dualidad no hay árbol en el bosque. y no solo no hay árbol, tampoco hay un universo si tu no estás para percibirlo. Como saben algunos físicos cuánticos, la dualidad no es real. 

Para fabricar la ilusión de la existencia, tienes que tomar la unicidad y dividirla aparentemente, y eso es precisamente lo que hemos hecho. Todo es un truco.

El concepto de unidad no es muy original. Pero te has preguntado ¿Con qué somos realmente uno?. 

Aunque la mayoría de aquellos que nos planteamos esta pregunta diríamos que la respuesta es Dios, a continuación pasamos a cometer el error de suponer que nosotros  y este universo fuimos creados en su forma presente por lo Divino y eso no es cierto. En este punto se logrará una posición en la que se domine la mente, pero todavía no alcanzaremos a Dios de manera permanente. 

Se lograra la unidad con la mente que fabrica las ondas de la dualidad. Esta mente, que se encuentra en un no-lugar que transciende todas nuestras dimensiones, está completamente fuera del sistema del tiempo, el espacio y la forma. Es lo que los científicos nombran como el campo cuántico o campo unificado, pero  no es Dios.

Ahora viene el último paso que se produce cuando la mente, que es la hacedora de la ilusión, elige ir en contra de sí misma y a favor de Dios. 

Te tienes que dar cuenta que tu mismo no existes en ningún otro nivel que el del puro espíritu y eso es algo que prácticamente ninguno de nosotros quiere saber, porque implica la renuncia a la individualidad o a la identidad personal. 

Cuando hablamos de regresar a la realidad y a Dios estamos diciendo que no puedes tenerte a ti mismo y a Dios. Tendrás que elegir. Tendrás miedo de perder tu identidad, pero en realidad estás renunciando a nada a cambio de todo.

Ahora te das cuenta de que en realidad no existe tal cosa como sujeto y objeto, sólo existe unidad

La mente retorna a Él. La mente es ahora una mente advaita,  no-dual y este es un paso necesario del camino, porque has aprendido que en realidad no puedes separar una cosa de cualquier otra cosa, y tampoco puedes separar ninguna cosa de ti.

Esta idea está bien expresada en los modelos de la física cuántica. 
La física newtoniana sostenía que los objetos eran reales, que eran externos a ti y llevaban una existencia separada. La física cuántica demuestra que esto no es verdad. El universo no es lo que asumes que es. Todo lo que parece existir es realmente pensamiento inseparable. Ni siquiera puedes observar algo sin producir un cambio a nivel subatómico. Todo está en tu mente, incluyendo tu propio cuerpo.

El no-dualismo puro reconoce la autoridad de Dios completamente. Afirma que cualquier cosa que venga de Dios debe ser exactamente como Él. 

Dios no podría crear algo que no fuera perfecto, porque de otro modo Él no sería perfecto.  Si Dios es perfecto y eterno, entonces, cualquier cosa creada por Él también tiene que ser perfecta y eterna.

Como evidentemente no hay nada en este mundo que sea perfecto y eterno, el mundo termina siendo solo ilusión, es nada. 

Dios es Amor Perfecto, entonces Él no es nada más. Nosotros somos el Amor de Dios y llegaremos a saber y a experimentar que Dios no está fuera de nosotros. 
Ya no nos identificaremos con un cuerpo vulnerable ni con nada que pueda ser limitado. Aprenderemos, que nuestra verdadera realidad como puro espíritu es eternamente invulnerable.

"La experiencia del hombre es una ilusión óptica de su conciencia" (Albert Einstein)

En la próxima entrada profundizare mas sobre el proceso de individuación y la formación del ego. Como de la totalidad pasamos a la dualidad en este proceso.



Fuentes:

Interior, F. p. (1988). Un Curso de Milagros. Mill Valley, CA: Fundación para la Paz Interior.
Renard, G. (2010). La desaparición del Universo. Barcelona: el grano de mostaza.



jueves, 18 de julio de 2019

EL ORIGEN PARTE I





No hay otra afirmación que el mundo tema oír más que ésta:

No sé lo que soy, por lo tanto, no sé lo que estoy haciendo, dónde me encuentro, ni cómo considerar al mundo o a mí mismo.
Sin embargo, con esta lección nace la salvación. Y lo que tú eres te hablará de Sí Mismo (Un Curso de Milagros)


Muchas han sido las veces que en mis 51 años de vida me he preguntado ¿Quiénes Somos?, ¿de dónde venimos?, ¿hacia dónde vamos?

Tengo una formación cristiana, me educaron en una escuela católica y desde el punto de vista de la religión en la que fui formada, Dios es el Creador de todas las cosas, en siete días creó el Universo, el cielo y la tierra, el día y la noche, las aguas, los animales, las plantas……
En el libro del Génesis 1.27 dice: "Y Dios creó al hombre a su imagen; lo creó a imagen de Dios, los creó varón y mujer". En Génesis 2.15 nos dice: " El Señor Dios tomó al hombre y lo puso en el jardín de Edén, para que lo cultivara y lo cuidara. 2.16 Y le dio esta orden: "Puedes comer de todos los árboles que hay en el jardín,17 exceptuando únicamente el árbol del conocimiento del bien y del mal. De él no deberás comer, porque el día que lo hagas quedarás sujeto a la muerte".
Génesis 3.17 El castigo del hombre: Y dijo al hombre: "Porque hiciste caso a tu mujer y comiste del árbol que yo te prohibí, maldito sea el suelo por tu culpa. Con fatiga sacarás de él tu alimento todos los días de tu vida.18 Él te producirá cardos y espinas y comerás la hierba del campo. 19 ganarás el pan con el sudor de tu frente, hasta que vuelvas a la tierra, de donde fuiste sacado. ¡Porque eres polvo y al polvo volverás!"……

Desde niña me fascinaba leer la biblia era como un libro de cuentos para mí, aunque cada vez que leía estas palabras mi cuerpo se estremecía de miedo (y aún hoy cuando las vuelvo a leer siento lo mismo), no terminaba de comprender porque un Dios creador de todo el universo y dador de toda la vida, un Ser con tanto poder de creación, tendría la necesidad de crear un árbol de frutos del conocimiento del bien y del mal para ponerlo delante de sus hijos y prohibirles que coman de él….y porque Dios daría semejante castigo a sus hijos al expulsarlos del Edén, condenarlos al esfuerzo y al sufrimiento, tan sólo por comer una fruta?, Que Padre sería capaz de hacer eso con sus hijos? Algo no me terminaba de convencer de esta historia…

Pasaron los años y dejando atrás mi formación católica, comencé la búsqueda de respuestas a aquellas preguntas existenciales que seguían dando vueltas en mi cabeza y comencé a recorrer un camino que me llevaría a dar con algunas de esas respuestas y que me acercaría más al conocimiento universal, ayudándome a descubrir cuál es el Origen de la vida.

Aparecieron varios maestros en mi vida, cada uno de los cuales han aportado su granito de arena en esta teoría del Origen que ha resonado en mí, una teoría que cuenta una historia muy diferente de aquella historia que leía de pequeña en la biblia y que tanto me fascinaba y atemorizaba a la vez, una historia que quiero compartir a continuación en este blog.

…Antes del principio no había principios ni finales, sólo existía el eterno Siempre, que todavía sigue allí, y siempre estará. 

Sólo existía una conciencia de unidad sin fisuras, y esa unidad era tan completa, tan imponente e ilimitada en su gozosa extensión, que era imposible para cualquier cosa ser consciente de algo más que no fuera Ella misma. 

En esta realidad a la que llamamos el Cielo, sólo existía y sólo existe Dios.

Esta consciencia decide experimentarse a Si Misma y para ello emplea una cualidad esencial -que podría decirse es la esencia del Todo- que es la extensión.

Aquello que Dios crea en Su extensión de Sí Mismo se llama Cristo, Conciencia Suprema o Ser Superior, pero no está separado ni es diferente de Dios. Es exactamente lo mismo. Es una extensión del Todo y recibe la misma cualidad de extensión de Dios.



Este estado de Conciencia Crística es completamente abstracto, eterno, inmutable, unido, es como un tapiz de energía que se extiende a Si Mismo creando nuevas Creaciones, o extensiones simultáneas de la totalidad, que siguen siendo exactamente iguales en su perfecta unidad con Dios y Cristo.


Así, Cristo, como Dios, también crea: porque es exactamente lo mismo que Dios. Estas extensiones van "por todas partes" porque en el Cielo no existe el concepto de espacio. El resultado de todo esto es el eterno compartir del perfecto Amor que está más allá del entendimiento.


El verdadero Amor debe ser compartido, y el perfecto Amor que es compartido en el universo de Dios… está más allá de toda comprensión humana (Renard, 2003).

Entonces parece ocurrir algo que, como en un sueño, no ocurre en realidad, durante sólo una fracción de un nanosegundo, un pequeñísimo aspecto de Cristo parece tener una idea que no es compartida por Dios. Es como una idea del tipo: ¿Cómo sería ser no Ser...? Es como un preguntarse inocente que, desgraciadamente, es seguido de la aparente respuesta a esa pregunta; el estado de inocencia, el estado de Amor y unión perfecto va a ser "aparentemente" reemplazado por un estado de separación, un estado de miedo y por las erróneas y nefastas defensas que esa condición parece requerir.

Hemos entrado en el sueño de Adán, en una pesadilla, en la ilusión de la separación. Dios no da respuesta a esta pregunta porque responder a ello habría sido otorgarle realidad y ya no habría una perfecta Unidad, no habría un perfecto estado del Cielo al cual regresar, pero del que nunca nos hemos ido….

Dios y Cristo, que siempre son Uno, han continuado como siempre lo han hecho y siempre lo harán: sin verse afectados en absoluto por la idea de la separación.

Ahora, en lugar de unidad, tenemos dualidad. Ahora parece existir Dios y algo más. Ésa es la ilusión de la dualidad, de la separación. Este parece ser el fruto del árbol del bien y el mal.

El estado de casi todo el universo es el dualismo. La mente cree en el dominio del sujeto y el objeto. Conceptualmente, a los que creen en Dios les puede parecer que hay dos mundos y que ambos son verdad: el mundo de Dios y el mundo del hombre.

EL RETORNO A LA UNIDAD. RETORNO A LA FUENTE.

Parábola del hijo Pródigo: Lucas. 15,11-24 (nuevo testamento)

De los hijos que se habían perdido. 
11 Y dijo: «Un hombre tenía dos hijos. 12 Y el más joven de ellos dijo al padre: “Padre, dame la parte que me corresponde de los bienes”. Él les repartió la hacienda. 13 Y, no muchos días después, el hijo más joven, cuando tuvo recogido todo, marchó de su tierra hacia un país lejano, y allí malgastó sus bienes viviendo como un perdido. 14 Pero, cuando lo gastó todo, hubo gran hambre en aquel país, y él empezó a sentirse necesitado, 15 de tal modo que fue a arrimarse a uno de los habitantes de aquel país, que lo envió a sus campos a cuidar cerdos. 16 Y deseaba hartarse de las algarrobas que comían los cerdos, y es que nadie le daba de comer. 17 Pero, entrando en razón, decía: “¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan de sobra, mientras que yo perezco aquí de hambre! 18 Me levantaré para ir a mi padre a decirle: ‘Padre, pequé contra el cielo y contra ti; 19 ya no merezco llamarme hijo tuyo, tenme por uno de tus jornaleros’”. 20«Y se levantó para marchar hacia su padre. Todavía estaba lejos, cuando su padre lo vio, le dio un vuelco el corazón y corrió a arrojársele al cuello y besarlo cariñosamente. 21 El hijo empezó a decirle: “Padre, pequé contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo...”. 22 Pero el padre dijo a sus esclavos: “¡Rápido!, sacad la mejor túnica y ponédsela, y ponedle una sortija en la mano y calzado en los pies; 23 y traed el novillo cebado, matadlo, y hagamos un gran banquete, 24 porque este hijo mío estaba muerto y acaba de volver a la vida, se había perdido y ha sido encontrado”. Y empezaron a darse un banquete….

Esta parábola es una respuesta de Jesús al mito del jardín del Edén. El hijo no fue expulsado de su hogar, es decir, Dios no nos expulsó del paraíso y Él no es responsable en ningún sentido de nuestra experiencia de creernos separados de Él, de nuestra creencia que nos podría ir mejor por nuestra cuenta.

Cabe observar que cuando el Hijo agotó sus recursos limitados y comenzó a experimentar escasez, pasa penalidades e intenta llenar su vacío uniéndose a otros, es decir, esto simboliza los intentos de buscar soluciones a nuestros problemas fuera de nosotros mismos….  

Estos interminables e inútiles intentos de encontrar una solución mediante la búsqueda externa continuarán hasta que lleguemos a ser como el Hijo pródigo cuando vuelve en sí. Entonces nos daremos cuenta de que volver a la casa de nuestro Padre es la única solución significativa a nuestros problemas, volver a la Fuente se convertirá entonces en lo más importante que ninguna otra cosa en el mundo.

Hay una creencia en el Inconsciente Colectivo que está muy arraigada y que es la creencia en la separación y el temor al castigo Divino. Esta creencia originada por las religiones y las culturas es la responsable de nuestro gran sentimiento de culpa. Nosotros como el "Hijo" que somos, hemos negado nuestra verdadera Identidad, nuestro verdadero Origen. No nos hemos sentido dignos, ni merecedores de los dones de Dios por creer que estamos condenados por Él. 
Pero el que lo neguemos no significa que no los tengamos, y seamos igualmente creadores que nuestro Padre, pero la única diferencia es que, en lugar de crear desde el amor y la abundancia, estamos fabricando desde la escasez y el miedo y el mundo que vemos es el resultado de nuestra propia creación.

Porque el Amor de Dios es eterno e inmutable y aquello que el Hijo haya llegado a creer de sí mismo, Dios sabe que no es verdad. Dios no está enfurecido ni desea vengarse, y no tiene el menor interés en castigar a su Hijo ¡Así es realmente Dios! Él no piensa como los humanos porque Él no es una persona. ¡La historia era metafórica!. El Hijo piensa y cree que él ha pecado y que no es digno de ser llamado Hijo de su Padre, pero Dios sabe que Su Hijo es eternamente inocente, porque Él es Su Hijo y nada de lo que parezca ocurrir en el sueño, podrá cambiar jamás ese hecho.

El despertar de la Consciencia es el despertar del sueño de Adán para salir de la ilusión, de este sueño de separación y muerte, para encontrar el camino de regreso a Dios, al Origen.

Son cuatro los principales estados de aprendizaje por los que tendremos que pasar en nuestro camino de regreso a Dios. Todo el mundo pasará por los cuatro, y todos los que progresen en estos niveles, en ocasiones retrocederán y avanzarán inesperadamente entre ellos. En el próximo blog, hablaremos con más detalle sobre ello.


Fuentes:
Corbera, E. (2014). Este no es el evangelio que quise ofrecerte. Barcelona: El grano de mostaza.
Interior, F. p. (1988). Un Curso de Milagros. Mill Valley, CA: Fundación para la Paz Interior.
Renard, G. (2010). La Desaparición del Universo. Barcelona: el grano de mostaza.
Testamento, N. (s.f.). El Evangelio según San Lucas.